Montevideo, 9 de Junio de 2014
El sábado 3 de Mayo un docente del liceo, al retirarse del salón de clase, se encontró con dos policías (Policía Comunitaria) que ingresaban al edificio armados preguntando por la Dirección. En dicho momento el docente se acerca a ellos y les pregunta cuál era el motivo de ingreso al centro educativo, a lo que los policías respondieron “de recorrida”. El docente les recuerda entonces que existe un protocolo (Circular 3152 de Abril de 2013) firmado por la FENAPES, el Consejo de Educación Secundaria y el Ministerio del Interior donde dice que deben permanecer fuera del centro educativo y que “en los conflictos dentro de los locales estudiantiles actuarán únicamente cuando las autoridades del mismo lo soliciten expresamente”; los policías contestan que desconocían tal protocolo y que su recorrida por los liceos de la zona deben quedar registrada con la firma de la dirección en una planilla.
Frente a lo antedicho el docente espera a que ingresen a hablar con la dirección y luego de ello solicita a ésta le informe de lo que estuviere aconteciendo. La Dirección del centro explica que en una reunión previa a vacaciones de abril se reunieron los directores de la zona, con los inspectores y comisarios para acordar recorridas por los centros; al liceo concurrirían mínimo unas tres veces por semana. El docente preocupado repite que solo pueden ingresar ante un conflicto y que además nunca se había informado de dicha reunión y sus resoluciones.
Cuando el docente termina de hablar con dirección en su oficina y abre la puerta para retirarse, no solo estaban los dos policías sino que estaba una oficial que lo primero que dice al docente es “déme sus datos” (esto estaba pasando dentro del Liceo Nº 16 a un metro de ingresar a la oficina de dirección y con el director presente). El docente pregunta cuál es el motivo para pedirle los datos a lo que la policía responde “nosotros tenemos que informar a nuestro superior del conflicto que hubo con usted”, y el docente recuerda verbalmente los hechos: ni siquiera había impedido que ingresaran, solo les había preguntado el motivo de ingreso y les recordó el protocolo. La policía vuelve a pedir que le de sus datos y el docente pide entonces que le deje una constancia escrita y firmada por ella de los motivos, a lo que aquella se niega y subiendo el tono responde “¿usted no lee lo que dice acá?”, mientras mostraba el cartel de “policía” que exhibía en su uniforme, como afirmando: “soy policía y por eso hago lo que yo quiero”. El director interviene diciendo que si le tomaban los datos al docente también se los tomarían a él, y así sucedió. Luego los policías se retiran de dirección y se quedan en la puerta del liceo.
Al retirarse el docente de la dirección, el director lo acompaña con la intención de verificar si los tres policías seguían con la misma actitud, y efectivamente continuaban allí observando al docente; a una cuadra del centro pasaron en su móvil repitiendo la misma forma de amedrentamiento.
Agreguemos a este episodio puntual, sumamente violatorio de los derechos y espacios de los trabajadores, y de evidente abuso de funciones por parte de la policía, otros ya conocidos por nuestros colegas docentes entre ellos, la permanencia de los policías en lugares comunes de la institución por lapsos largos y sin ningún fin en concreto como ser la cantina liceal o el patio interno; la intervención en conversaciones entre docentes y alumnos con el argumento de querer colaborar frente a cualquier problema; el ingreso al baño de los alumnos barones con el arma y sin ninguna autorización o consulta previa.
Todos estos episodios hacen parte de un conjunto de situaciones similares en otros liceos. Recordemos que si bien nos presentan a la policía comunitaria con un nuevo enfoque que apunta a reestructurar el rol históricamente represivo de la institución, continúa siendo, aún bajo otro estandarte, la misma institución con una formación centrada no a generar conciencia, diálogo o reflexión, sino a reprimir.
Lejos estamos de querer abarcar dicho problema que nos trasciende, pero sí defendemos con esta denuncia a nuestros estudiantes, a nuestros docentes y a nuestra educación.
Núcleo Sindical del Liceo Nº 16
ADES Montevideo – FENAPES – PIT-CNT


