Montevideo, 4 de junio del 2014
El día 20 de mayo, el equipo docente y no docente del Liceo Nº 57 recibimos la triste noticia del fallecimiento de una compañera de nuestra institución, la profesora de matemáticas Ana Souza.
Ana ha sido una referente de nuestro liceo y una luchadora de la educación desde la ética y el profesionalismo, siempre comprometida desde lo humano con su tarea docente. Sin duda la vamos a extrañar. Lo sucedido sumergió a todos los funcionarios y alumnos en una gran tristeza que impedía el normal dictado de cursos. Entre sollozos y abrazos se tomó la sana decisión cortar el turno a partir de la tercera hora, después de explicar la situación a los alumnos, y asistir a la despedida de la compañera. A raíz de ello, el equipo de dirección informa vía telefónica a la Inspección correspondiente la decisión de los docentes, lo que provoca de parte de la inspectora E. Serventich, una serie de amenazas con posibilidad de una sanción por desacato, con un tono de agresividad que no correspondía. Esta respuesta causó indignación en el colectivo institucional, que estaba procesando el duelo en situación de vulnerabilidad.
Posteriormente se hace presente la Inspectora de Institutos y Liceos A. M. Scala, quien plantea lo que se debería haber hecho: “sostener a nuestros alumnos dentro de la institución realizando el duelo todos juntos”.
Entonces nos preguntamos: ¿Con qué herramientas sostener a nuestros alumnos y a nosotros a la vez? ¿Por qué estamos pensando en las posibles consecuencias de nuestras decisiones, en lugar de pensar en lo sucedido? Si un compañero de trabajo de años con una relación afectuosa con todos, fallece… ¿debemos hacer de cuenta que no pasa nada y seguir dando clase con la angustia de todas las partes?
¿Cuál es el “protocolo” que según nos dijo la inspectora Scala “se debe respetar en estos casos”, que no sea el sentir de los trabajadores por la pérdida de una vida?
Todo hace parecer que las autoridades piensan en nuestros estudiantes cuando un colectivo actúa en un caso tan justificado como éste: “nos preocupa que los alumnos se vayan a sus casas y no sabemos si hay alguien que los reciba” (nos dijo la inspectora Scala). ¿Acaso las autoridades desconocen que cada día los estudiantes se van a sus casas al final de cada turno y están solos por diferentes motivos? ¿No saben que en muchos de los casos hoy se retiran antes de los liceos porque hay materias sin profesor, debido a irregularidades y atrasos en la elección de horas docentes de parte de Secundaria?
Pensemos, colegas, entonces cómo hacer para que este trato deshumanizante por parte de las autoridades no pase otra vez y acordar en algún modo de acción que nos respalde como trabajadores. Aparte a las autoridades sólo les preocupa el dictado de clases, no importan las condiciones. Creemos de relevancia que exista un protocolo o circular que permita a los trabajadores de la enseñanza disponer del uso del día cuando un compañero o compañera fallece. Esto evitará reclamos administrativos a futuro y mantener a resguardo a las direcciones liceales.
Agradecemos el apoyo que los docentes tuvimos desde la dirección en todo momento, aún bajo la amenaza de “desacato” por parte de la Inspectora de Institutos y Liceos.
Agradecemos, además, el apoyo inmediato de los compañeros de los Liceos 65 y 13 en la medida llevada adelante y acompañando este doloroso episodio. También saludamos a colegas y compañeros de otros años que se hicieron presente en la despedida de la profesora, y vaya nuestro agradecimiento, también, a los padres y estudiantes por los saludos y muestras de afecto recibidos durante todo el día.
Se debe agregar que no es la primera vez que la Inspectora Prof. Ana María Scala mantiene una actitud desacertada. En instancias de encuentro con los docentes del liceo Nº 57, ha demostrado un desconocimiento de las actividades realizadas en la institución. Es posible que esto sea consecuencia de su alejamiento de la realidad cotidiana de las aulas. En momentos en que se anuncian reformas privatizadoras, en que se culpa al sector público de todos los problemas de la educación, los docentes debemos hacer una lectura objetiva de la realidad educativa a efectos de buscar la forma de transformarlas. La Inspectora no cree en estos docentes, en sus preocupaciones, dedicación y trabajo; y no es capaz de apelar al dialogo franco y frontal.
Los docentes del liceo Nº 57 creemos en la educación pública, estamos comprometidos con ella en el acierto y en el error, cuando ingresamos en un diálogo lo hacemos en forma abierta y sincera esperando las mismas reglas del otro. Si se nos pregunta, queremos ser escuchados y respetados, no deseamos ser rehenes de un juego absurdo, ni ser reducidos al rol técnico que se encarga de ejecutar dictámenes. Apelamos a la tolerancia y al respeto. No se puede construir desde el descreimiento. Respetamos la autoridad pero no el autoritarismo.
Por lo expuesto anteriormente los docentes del liceo Nº 57 reunidos en asamblea el día de hoy resuelven:
- DECLARAR PERSONA NO GRATA A LA INSPECTORA ANA MARÍA SCALA EN NUESTRA INSTITUCIÓN
- SOLICITAR REUNIÓN CON EL CONSEJO PARA DIALOGAR SOBRE ESTA PROBLEMÁTICA
Sala docente Liceo Nº 57
Núcleo docente



