Liceos Populares: El politiquerío metido a educador

abuso de poder

Glosario

Política: Del griego politikós: «relativo al ordenamiento de la ciudad». Actividad humana que tiene como objetivo orientar la acción de la comunidad.

Político: Aquel que se desempeña (o aspira a desempeñarse) políticamente en cargos de gobierno.

Politiquerío: Conjunto de individuos que actúan políticamente con palabreríos vanos, mentiras, compadreos e indiferencia hacia los problemas y demandas de la clase trabajadora.

 

Acuerdo Nº 1 del politiquerío: reforzar su control sobre la ANEP (Voto doble de presidentes)

 El 24 de enero Mujica parecía el presidente del directorio blanqui-colo-independiente, al punto de mandar a sus correligionarios Larrañaga y Heber a explicar los acuerdos alcanzados. Al rato, integrantes del secretariado del FA salieron a decir que no respaldaban algunas de esas medidas, y que no todas habían sido acordadas en la “cumbre”. Y allá salió el anciano por su audición, el 25 de enero, a intentar ganarse nuevamente la simpatía del FA con paños fríos de verborragia. Y entonces Larrañaga y Bordaberry, cual novias ofendidas, dijeron que si los acuerdos no se cumplían, se retiraban de la negociación. ¡Un culebrón!

Ahora, ¿por qué el ciudadano Mujica no dio la cara de entrada para explicar el alcance de los acuerdos a los que llegó con Larrañaga, Heber, Bordabery, Amorín y Mieres? ¿Estaba midiendo las repercusiones? En materia educativa, ¿coresponde hablar de «oposición» al gobierno en el terreno partidario?

Una primera medida para reforzar el control del politiquerío sobre la ANEP es expulsar a los disidentes, por más tibio e inexpresivo que sea su accionar. ¿Corresponde destituir a dos consejeros de Secundaria por haber rechazado la orden de aplicar un programa que no elaboraron, en un ámbito de su exclusiva potestad? La labor de Ubilla y Tomeo ha sido mala, pero no por denunciar irregularidades legales en la aplicación del Pro Mejora.

Si a alguien aún le quedaban dudas acerca de la posición del actual gobierno respecto a la autonomía de la ANEP, algunos voceros del FA se encargaron de dejar la cuestión meridianamente clara:

Brovetto declaró a El Observador el 25 de enero que la autonomía de la ANEP es un requisito administrativo. Por su parte, en declaraciones que Mujica realizó el mismo día a El País, encontramos una perlita más de su faceta autoritaria: «la única autonomía es la libertad de cátedra, en todo lo demás la ANEP está sometida a la jerarquía».

Una segunda medida sería darles doble voto a los presidentes de cada consejo. El número impar de integrantes que la nefasta Ley General de Educación Nº 18.437 prevé para el CODICEN y los consejos desconcentrados es para evitar posibles empates en las votaciones, que solo muy extraordinariamente se pueden dar si uno de los consejeros se abstiene en determinado asunto. Para una eventualidad así, alcanza con el doble voto del presidente, que ya existe.

Y si la idea es que el doble voto se conceda al presidente de los consejos en todos los casos, como parece ser que propuso Mujica, con cinco integrantes en el CODICEN y tres en los desconcentrados, se pueden dar empates que con el actual marco regulatorio no tienen forma de producirse.

Ante tanta incompetencia para prever dificultades realizando algunos cálculos básicos, uno se pregunta: ¿podría aprobar Mujica un curso de matemáticas de cuarto de liceo, o vendría a engrosar los tan publicitados porcentajes de repetición que se dan en ese nivel?

Parece ser que todo este problema es porque algunas de las resoluciones del CODICEN requieren cuatro votos afirmativos, por lo que no pueden ser adoptadas sin la aprobación de al menos uno de los representantes de los trabajadores. Dicha mayoría especial es necesaria, nada más ni nada menos, que para designar a los integrantes de los desconcentrados. Y eso es, precisamente, lo que habrá que hacer para sustituir a Ubilla y Tomeo.

Entonces uno se pregunta: ¿acaso todo esto es porque se quiere dejar abierta la posibilidad de prescindir del apoyo de los “representantes” de los trabajadores para la designación de futuros consejeros del CES?

Acuerdo Nº 2 del politiquerío: el liceo como guardería (Pro Mejora)

Pro Mejora: Programa que obliga a los profesores de un liceo a acordar estrategias para reducir las repeticiones y los abandonos en su centro, sin importar si los gurises salieron de la escuela con el “pase social” y no tienen el dominio básico su lengua materna. Sin importar si no saben multiplicar o si no conocen los grandes periodos de la historia. La idea es que promuevan.

Los resultados, medidos exclusivamente en porcentajes de estudiantes que “pasan de año”, son considerados por técnicos externos a la institución. Con esos resultados, se decide si se otorgan o no recursos económicos para el financiamiento de dicho liceo.

Primera consecuencia de la aplicación de un programa así: los profesores que se resistan a promover a sus alumnos solo porque «son buena gente» y «se han esforzado a pesar de sus problemas» serán visualizados como malos profesores, no sólo por los técnicos, sino también por colegas, alumnos y familiares de alumnos.

Por los técnicos, porque se afectan los indicadores del estado/empresa para el que trabajan, en función de los cuales se conceden o no préstamos internacionales con los que se pagan sus prebendas. Por otros profesores, porque los bajos índices de promoción pueden hacer que se corte el suministro de los fondos adicionales con los que se tiene al liceo en condiciones mínimamente decorosas. Por alumnos, que saben que la reglamentación incentiva el pasaje de grado de quien asistió a clases con cierta regularidad y de vez en cuando hizo “algo”. Por familiares y amigos de alumnos, porque las autoridades han instalado la idea de que si un profesor manda mucha gente a examen, es porque no sabe enseñar.

Uno de los argumentos que se esgrimen en defensa del Pro Mejora es que, al permitir que los profesores acuerden un plan para cada centro, contempla la histórica reivindicación sindical de “autonomía”. Pero lo que se da a los liceos con el Pro Mejora no es autonomía, sino la responsabilidad de cumplir con los cometidos que son, por ley, obligación de quienes integran los órganos de conducción de la enseñanza. Se llama «descentralización», y se enmarca dentro de un paquete de medidas de abandono de responsabilidades públicas por parte del estado, que en su conjunto se llaman «neoliberalismo».

Y como la instrumentación del Pro Mejora a través de los órganos de conducción de la enseñanza quedó acotada, gracias a la lucha sindical, a una experiencia piloto en cinco liceos de ciclo básico del interior sin núcleo sindical, la nueva estrategia del politiquerío es la autoritaria imposición del programa por la vía legislativa.

Ahora bien: ¿Qué es más importante: aprender o promover, tener herramientas para poder elegir la clase de persona que se quiere ser o llegar al 6?

¿Es válido que los mismos políticos que no asignan presupuesto para construir liceos que hagan posible terminar con los grupos de 40 en salones que se llueven, cuestionen los índices de repetición en secundaria?

¿A qué liceos van los hijos de los gobernantes?

¿No conocemos todos a personas que se desempeñan como profesores con los que todos sus alumnos promueven porque nunca enseñan nada? ¿No se apunta con estos nuevos proyectos a multiplicar esa clase de personajes que viven de la docencia sin ejercerla?

Acuerdo Nº 3 del politiquerío: los estudiantes pobres en edificios de pobres (Obras de reparación)

 Problemas edilicios presenta la mayoría de los centros educativos del país. Lo que hay son, entre escuelas, utus y liceos, 212 edificios en ruinas debido al estado de sus techos y de sus instalaciones eléctricas y sanitarias. Los mismos serán emparchados un año más…

De esos 212 edificios, unos 38 son liceos. Estamos hablando de que las propias autoridades reconocen que 38 de los aproximadamente 270 liceos del Uruguay se encuentran en estado de “emergencia”, un 14% del total…

Como aún no han empezado las obras de refacción, las mismas se terminarán, en el mejor de los casos, un mes después del comienzo de los cursos. Por eso la necesidad del politiquerío de aplazar el inicio de las clases. Y de paso se le echa la culpa al corporativismo docente…

¿Cuánto tiempo durarían en sus cargos los actuales integrantes del CODICEN si, al estilo de lo que proponen con el Pro Mejora, tuvieran que dar cuenta de los resultados de su gestión?

Para el final del quinquenio, a nivel nacional, las autoridades prevén para secundaria la construcción de 10 edificios (5 para mudar instituciones que funcionan en edificios en ruinas) y la realización de obras de acondicionamiento o ampliación en otros 11 edificios.

Quiere decir que, en el mejor de los casos, para 2014 tendremos 275 liceos en el país (5 más que hoy). Diez serán nuevos. Once habrán sido reparados. 38 habrán sido emparchados. Los otros 216 lucirán más deteriorados que hoy.

Quienes se vean tentados de hacer comparaciones entre lo que se invierte en infraestructura para la educación pública y los 100 millones de dólares que los parlamentarios gastarán en dos grandes obras en el entorno del palacio legislativo, tomen en cuenta las palabras del sabio terrateniente, ex vicepresidente y actual senador frenteamplista Nin Novoa: “Los docentes siempre están en desacuerdo con todo”…

Acuerdo Nº 4 del politiquerío: flexibilización de la carrera docente (Profesor cargo)

En octubre de 2011, Ehrlich presentó ante el senado una lista con las 42 principales medidas a desarrollar entre 2011 y 2012 por el Ministerio que preside. En ellas se preveía la “aplicación de un nuevo mecanismo de elección de horas en Educación Secundaria” y la “puesta de funcionamiento del docente cargo en educación secundaria”.

En igual fecha, Larrañaga hizo público su proyecto educativo, en el que proponía la reforma del Estatuto Docente a los efectos de reducir el “ausentismo docente”, crear la categoría de “profesores comunitarios”, “incentivar” económica y académicamente a los docentes que “logran buenos resultados con sus alumnos” y cambiar el “sistema de asignación de docentes a los centros”.

Tanta coincidencia permitió avances en relación a la creación del “profesor cargo”. Que no es el que nuestro sindicato reclama desde hace años. Lo que el politiquerío pretende es una nueva figura de docencia directa con treinta horas en un mismo liceo: 20 de aula, 4 de coordinación y 6 de permanencia. Las seis horas de permanencia estarían dirigidas al “apoyo de los estudiantes”, por lo que son horas de docencia directa.

Entendemos que la solución no pasa por formalizar el sobre empleo docente. Atendiendo a los problemas de todo tipo que presentan nuestros actuales estudiantes y a su hacinamiento en grupos de 40, es imposible pensar en una mejora en sus rendimientos incrementando las horas de trabajo de los profesores. La solución sigue siendo mejorar los salarios y construir tantos edificios liceales como sean necesarios para que no haya grupos de más de 20 alumnos.

Además, dado que se trata de una política focalizada, orientada a los liceos con peores resultados académicos, su aplicación generaría grandes desigualdades entre compañeros efectivos con derecho a unidades de 26 horas de docencia directa y compañeros efectivos con derecho a unidades de 20 horas.

Como si lo ya dicho fuera poco, si el proyecto FA/PN/PC/PI prospera, a fines de 2012 el 25% de los profesores serán confirmados en sus cargos para 2013, sin pasar por la elección de horas y sin importar la ubicación en el escalafón… La estabilidad en un centro la queremos todos los trabajadores, pero no renunciando a nuestros derechos…

Mucho acuerdo arriba, mucho desprecio hacia abajo

Que el politiquerío no mienta más. No le importa el desarrollo tecnológico, ni la formación de profesionales, ni nada parecido. Si le importara, hubiera construido escuelas y liceos, hubiera invertido mucho más en UTU, hubiera aumentado el presupuesto de la UdelaR (anda en un miserable 0,6 del PBI) para que pudiera desarrollar la investigación. Sucede que lo que el politiquerío realmente quiere es una educación que forme mano de obra para el mercado laboral, y nada más.

Pretende demolerse nuestra diaria labor de formar ciudadanos con al menos algunas herramientas para pensar críticamente. Lo que el politiquerío quiere es la transformación de las instituciones educativas en aparatos represivos. Nada de ciudadanos, que los ciudadanos reclaman sus derechos, se indignan, y hasta terminan rebelándose…

Pero como el politiquerío pretende parecer demócrata, nos van a venir a joder con un nuevo congreso de la educación para la búsqueda de grandes acuerdos nacionales. Esa historia ya la vivimos, y conocemos el final. No cuenten con nosotros.

El camino es la lucha

Partidización o autonomía. Liceo como guardería o como institución educativa. Eternización de los problemas de infraestructura o construcción inmediata de decenas de liceos. Sálvese quien pueda o media canasta por 20 horas de docencia directa. En síntesis: complicidad con el aniquilamiento de la educación pública o pelea.

Habrá que salir a explicar casa a casa, docente a docente, trabajador a trabajador, lo que el politiquerío está haciendo con la educación de los pobres. Y las medidas de lucha a adoptar desde el sindicato han de estar en sintonía con la dureza de tan avasallantes anuncios.

Una educación digna para los hijos de los trabajadores, depende de nosotros, y solo de nosotros, compañero.

Agrupación Liceos Populares / Julio Andreoli

Febrero de 2012

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