Pese a la conmoción por la sorpresiva situación del martes, que tuvo como saldo 12 personas detenidas, decenas de heridos y, especialmente, mucha confusión a nivel social, los estudiantes organizados se movilizaron este miércoles y jueves, sacaron enfáticas declaraciones e insisten en volver a mirar el bosque y no el árbol.
Con una mezcla de bronca y alegre rebeldía, con los brazos entrelazados, entre consignas viejas y cánticos nuevos, cientos de estudiantes se movilizaron por las mojadas calles montevideanas. Su lucha nos recuerda que es mejor hablar de ciertas cosas: del escaso presupuesto que desde el gobierno se propone para educación. Que es preciso enmarcarlas en la magra asignación presupuestal para la salud y la vivienda, en los recortes a las inversiones en las empresas publicas y en el ajuste a la baja de salarios de los/as trabajadores/as privados.
El miércoles, luego del desalojo, no tardaron en aparecer en la prensa y las redes sociales muchas voces plagadas de justificaciones o peros. Sin embargo, los gremios de la educación covocaron a una concentración frente al Codicen para repudiar los hechos represivos. Una estudiante fue quien leyó la proclama, en la que se explicita “el repudio, asco y desprecio hacia el accionar de las autoridades responsables del envío de las fuerzas de choque”.
Cientos de personas se plegaron a la movilización, que luego se convirtió en una marcha hasta el Palacio Legislativo, al calor de algunas consignas como “No queremos milicos, tampoco represión, queremos presupuesto para la educación”.
El jueves hubo una segunda movilización, desde la explanada de la Universidad hasta la torre ejecutiva. Una nueva declaración, que también fue leída por una estudiante frente al Codicen, expresa en este caso los acuerdos de los estudiantes de profesorado y magisterio (CEIPA y CEM), de la Universidad (FEUU), de educación social (AEES) y media (CEEM). En ella se condena el avance represivo del gobierno del Frente Amplio y se llama a fortalecer la lucha y la organización. Se insiste además en que hubo violencia en el interior del edificio y se señala que la versión oficial de los hechos es engañosa al decir que “la represión se desató como consecuencia del accionar del SUATT y de la Plenaria Memoria y Justicia”. Se culmina exigiendo la remoción inmediata de los ministros Bonomi y Murro y estableciendo la responsabilidad política del gobierno en su conjunto y en particular del Presidente de la República.
Ojalá estas movilizaciones, además de insistir en la condena a la represión, ayuden a reenfocarnos en la lucha presupuestal, sus reclamos y los actores diversos que se unen en la lucha. Ojalá también nos ayude a recordar todas las luchas que dio el movimiento popular entrelazando organizaciones, reclamos y solidaridad, para despistar las dudas de que otras organizaciones se hagan presentes en una lucha.
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