Núcleo sindical del Liceo N° 39 exige una investigación administrativa sobre el accionar de la Dirección, y analiza tomar medidas

Montevideo, 28 agosto 2019.

A la opinión pública:

El núcleo sindical del liceo N°39 de Montevideo comunica y denuncia mediante la presente nota la situación que atraviesa este centro de estudios.

Agotadas las instancias de diálogo y luego de esperar, un tiempo más que prudencial,no se observa cambio alguno producto de los ámbitos de negociación mantenidos entre la directora del centro, representantes de este núcleo e integrantes de la directiva de ADES Montevideo en los meses de febrero y abril del presente año.

Nuestros reclamos le fueron planteados en ambas instancias, priorizando el diálogo y el respeto, aspectos que le fueron reclamados en varias ocasiones, ya que no forman parte de sus prácticas habituales.

Aún así esperamos cambios, en lo vincular e institucional,que no se produjeron.

A la fecha se siguen observando prácticas que atentan contra los trabajadores y alumnos a saber:

Falta de materiales de trabajo. No hay disponible materiales de papelería en adscripción, ni administración, siendo los trabajadores quienes proporcionan lo mínimo indispensable para su tarea. La directora argumenta que hay en dirección. No aclara, que para acceder a los mismos hay que flanquear, puerta reja, llave y mueble con candado. Esto sumado a que no asiste a todos los turnos, y es la única que puede autorizar su uso, agudiza la situación. Se evidencia una mala gestión de los recursos disponibles en la institución, los cuales llegan y se acopian en Dirección meses, años, en franco deterioro, sin poder utilizarse. Cualquier persona que ingresa a la dirección se encuentra con varios muebles bajo llave, repletos de materiales. Éstos no pueden ser abiertos sin su presencia o anuencia, de lo contrario se desata una persecución a quienes logran disponer de dichos recursos. Mientras tanto, no hay ningún material disponible a quienes deben utilizarlos.

Igual situación se presenta con la impresora, en administración hay un equipo obsoleto y sin mantenimiento en el cual se imprimen documentos públicos ilegibles. Mientras que el equipo que funciona mejor se encuentra bajo llave en dirección.

Integridad en riesgo. La institución viene sufriendo el sistemático ingreso de personas por el fondo. Amenazas, rapiñas, ocultamiento de objetos robados bajo los contenedores, son algunas de las situaciones que viven trabajadores y alumnos, sobretodo en el turno nocturno, sin apoyo alguno.

No se pueden realizar denuncias, no se hace presente en el turno, no se toman medidas de ningún tipo. Los funcionarios evitan trabajar en los contenedores, realizando una «calesita» de grupos entre los salones interiores para preservar su integridad y la de los alumnos.

En más de una oportunidad, ante una amenaza de bomba, no se aplicó el protocolo y las clases continuaron de manera habitual, desestimando todo riesgo.

Riesgo edilicio .Contenedores que ofician de salones hace varios años, una solución por demás precaria, hoy se encuentran absolutamente deteriorados por su falta de mantenimiento, haciendo imposible continuar trabajando y estudiando en ellos. Por tal motivo, es constante la rotación de esos grupos, especialmente los días de lluvia, al primer salón disponible, generando gran inestabilidad y alterando el normal funcionamiento del centro.

A esto se suma la situación de la instalación eléctrica, que deja a salones y laboratorios sin luz, por su escaso mantenimiento y su precaria condición. En los últimos días se realizó una reparación por haber quedado toda la administración sin luz. Aprovechando que no habría oposición, ya que la directora se encontraba de licencia por duelo, se solicitó un reparación importante con los recursos disponibles. Aún así el miedo se percibe en quienes tomaron la lógica decisión de reparar una frágil instalación eléctrica que comprometía la seguridad de los trabajadores.

Cortes de luz, salones inundados, ingreso de personas ajenas a la institución, vulneran sistemáticamente las condiciones dignas de trabajo y estudio .

Pésimas condiciones de higiene. El centro se encuentra sumido en la basura, condición endémica y de conocimiento de todos los que alguna vez han ingresado a la institución.

Pisos de salones que se lavan «en vacaciones», aunque ni siquiera eso sucede. En el sector de contenedores el patio se transforma en albergue ocasional, por la noche, de personas ajenas a la institución que utilizan el sector para fogata, baño, centro de reunión, etc.

En muchas ocasiones son los alumnos, durante el turno nocturno, quienes barren los salones para permanecer en mínimas condiciones de salubridad, un derecho vulnerado tanto para estudiantes como docentes.

La falta de higiene, desde el ingreso a la institución, se percibe en todas las áreas, esta situación se ve y se huele en una simple recorrida.

Esto obedece a una mala gestión de los recursos disponibles por parte de Dirección, a una distribución no equitativa de los funcionarios entre los turnos (de 7:30 a 18:30 hs hay tres funcionarios y una con tareas reducidas y de 19 a 23 hs hay tres funcionarios) y a una distribución de tareas que no se cumple generando una sobrecarga de trabajo sufrida por parte de algunos trabajadores.

Dirección omisa. La directora del centro,con dedicación de 48 horas, no entiende que las antes mencionadas sean situaciones dignas de abordar. Todo esto transcurre bajo su indolente mirada. Argumenta lo difícil que es gestionar un centro educativo, lo cual ya plantea un problema porque se confunde dificultad con imposibilidad en su caso. Deriva todas las problemáticas, o aquellas que reconoce, a la falta de compromiso de quienes la rodean. Se evidencia una escasa capacidad de diálogo, agudizada por el destrato , con quienes la incomodan con pedidos que involucren alterar su cómoda rutina. En muchos casos, los distintos actores la eluden, evitando cualquier propuesta por su abrumadora respuesta. En años de gestión ha logrado sortear todo tipo de controles, no se registran horarios de permanencia en el centro, nadie los conoce, no se sabe el destino, ni utilización de los recursos ( caja chica y proventos, partidas especiales, etc), haciendo de su gestión una verdadera autocracia. No se toma ninguna de las sugerencias del colectivo docente, a excepto de aquellos que operan como «lugartenientes» durante su ausencia y son » beneficiados» por su leal tarea.

No hay vínculo con la comunidad educativa. No se reciben padres, ni alumnos, no está disponible para docentes, ni funcionarios, que deben resolver por sí solos cualquier situación que se presente. Esto se produce por su ausencia o por permanecer en dirección a puerta cerrada. Desde el encierro se gestiona un centro educativo, al que se cree conocer por su larga permanencia en el cargo. Al turno diurno asiste dos días, dos horas en promedio, al turno nocturno, en los últimos tres años, asistió cuatro veces por igual cantidad de horas.

Las sub directoras no pueden tomar decisión alguna sin su consentimiento, ya que son amedrentadas y temen represalias que se suman a los malos tratos que ya han naturalizado. Estas prácticas, destrato, menosprecio, burlas, amenazas, gritos, apodos, uso de los informes anuales como mecanismo de coacción, es lo que tiene a un colectivo, docentes y funcionarios, trabajando en pésimas condiciones y un clima institucional deprimente.

Cabe señalar, que son los funcionarios (docentes, adscriptos, administrativos, auxiliares) quienes llevan adelante el trabajo cotidiano presionados y desbordados. Son quienes abren y cierran la institución, reciben a padres y alumnos, abordan todo tipo de problemáticas sin apoyo alguno. Los adscriptos, con más de 120 alumnos a cargo cada uno, deben seguir los lineamientos más irracionales, demostrando su falta de empatía y desconocimiento de su exigencia cotidiana. Un ejemplo de esto son los boletines. Deben hacerse completamente de puño y letra, por lo cual en época de entrega de boletines deben sumar esta tarea a otras imposiciones cotidianas de igual característica. Exigencia compartida por los administrativos que deben subir las notas desde las libretas, ya que los adscriptos no logran terminarlos por el volumen de trabajo, para llegar a las reuniones de evaluación.

La sobrecarga, se suma a la superpoblación de grupos, que es de larga data y también naturalizada. Esta situación, no sólo recorta los aprendizajes en el aula, sino, el tiempo que pueden dedicar adscriptos y docentes de aula a un volumen tan importantes de alumnos. Como consecuencia, los alumnos también ingresan en un clima que oscila entre el desaliento y el desinterés.

Subestimados, amedrentados, relegados, desbordados y coartados en el desempeño de su función, la comunidad educativa resiste en una institución agónica. Este centro se encuentra en un statu quo, en el que nada puede solucionarse mientras está pésima gestión continúe.

Luego de años de gestión se ha convertido a este centro, tomando palabras de Lewkowicz, en un “galpón” carente de cohesión lógica y simbólica.

El funcionamiento “normal” se debe a empeño de un colectivo que busca eludir esta situación, evitando el desencanto para seguir adelante. Esto se suma al “voluntariado” de trabajadores que pagan con salud, tiempo y dinero de su bolsillo para desempeñar su tarea.

Por lo antes expuesto, frente a la gravedad de los hechos denunciados, este núcleo exige:

  • iniciar una profunda investigación administrativa, con separación del cargo, debido a la nefasta gestión de quien hace varios años ocupa la dirección del centro, sin supervisión aparente o con la anuencia de quienes deben hacerlo, teniendo al centro sumido en la dilación y la decadencia.
  • la presencia de integrantes del Consejo de Educación Secundaria, en un plazo no mayor a 48 horas, en el centro para realizar una recorrida y constatar los hechos antes denunciados. En el entendido que son los principales responsables de que esta situación se produzca bajo su órbita y son quienes deben dar solución a esta postergación a todo nivel.

Este núcleo se declara en conflicto, de no obtener respuesta al lunes 2 de setiembre, se ocupará el centro como medida de lucha, situación que retrasará las reuniones de evaluación, hasta lograr revertir esta situación insostenible.

Apostamos siempre al diálogo pero la dignidad y los derechos no se negocian.

Arriba los que luchan!

Núcleo sindical del Liceo N° 39

ADES Montevideo – ATES

FeNaPES – PIT-CNT

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