El SIMCA es sin duda un ejemplo de unión clasista y lucha popular en Brasil. Fue fundada el 20 de junio de 1989, y en estos 28 años ha sido el protagonista de peleas memorables, tanto en su sitio de inserción, como en muchas ocasiones que pagaron la solidaridad de clase con la lucha de otros movimientos sociales. Los municipales de Cachoeirinha (AS) han sido ejemplo de organización y movilización para la lucha, no conformándose frente a la arbitrariedad inherentes a la explotación en el trabajo. Han luchado frente a los excesos de los administradores y los gobiernos, y las injusticias impuestas por la «cima».
El SIMCA siempre mantuvo una línea clasista y combativa guiados por los principios de la acción directa, BASE DE LA DEMOCRACIA, la independencia y la solidaridad de clase.
Parte de la premisa de que los sindicatos deben rescatar su papel clave en la organización de los trabajadores (as) y colocar a la clase en movimiento de lucha contra el capital, tomando el principio de que la construcción de esta lucha no debe centrarse únicamente en su categoría, o sólo en su cuerpo. Es por eso que tratamos de actuar junto con otros luchadores populares, tomando parte y fortaleciendo las luchas de la clase trabajadora. Actuando con firmeza política e ideológica para construir y compartir experiencias que puedan servir de referencia para la lucha y para la acción de otros sindicatos y movimientos sociales, avanzando como clase en la conquista de derechos.
En este punto el SIMCA vive su más significativa experiencia de lucha en estos 28 años de historia. Una huelga de más de 40 días que entra en la séptima semana de lucha sin cuartel para el mantenimiento y defensa de los derechos ganados por (las) empleados (as) de Cachoeirinha y en contra de las políticas de recortes y ajustes del gobierno municipal. Esta huelga no es histórica sólo para Cachoeirinha, sino que también se convierte en un punto de referencia en los niveles estatales y nacionales para hacer frente al modelo de austeridad que trata de imponerse como hegemónico y al recorte de derechos históricamente logrados con mucha lucha por los (las) trabajadores (as) brasileños de todas las ramas.
Después de semanas de movilización directa – tanto de los trabajadores (as) como de las comunidades que utilizan los servicios públicos – enfrentando todo tipo de persecuciones y represiones de parte del gobierno municipal, la lucha ejemplar que tiene una amplia adhesión de base y cuenta con el apoyo masivo de la población local del municipio, se colocó al gobierno en una situación insostenible, provocando que éste empiece a mostrar debilidad en su posición, hasta entonces irreductible. El jueves 13/04, unos trescientos municipales fueron a la capital del Estado de Rio Grande do Sul – Porto Alegre – a realizar un acto político-cultural en su día 39 de huelga. Trabajadores y allegados se concentraron en vigilia toda la tarde hasta que en la noche se realizó una reunión de negociación que fue en contra de los intereses del gobierno.
Según las indicaciones de comité de la huelga (comando de base, con estructura federal, formado por representantes de lugar de trabajo), el Comité de Negociación se posicionó en defensa de una contra-propuesta a las leyes de recortes y ajustes impuestos por el gobierno. El resultado de esta reunión fue una propuesta del Gobierno de «suspensión» de los «recortes», a cambio de poner fin a la huelga.
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