Liceos Populares: El proyecto ¿borrador? del CES

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 Ellos planifican, diagnostican y ejecutan de espalda a los trabajadores…

Desde el mes de abril, el CES planteaba en las instancias bipartitas con la FENAPES que estaba elaborando un documento con su posición acerca de algunas de las políticas impulsadas por la Multipartidaria y que encontraban apoyo en el CODICEN, entre ellas, cierta modalidad de profesor cargo.

Cada quince días, el CES anunciaba que el escrito estaría pronto en quince días más. En mayo estuvo pronto un documento que no era el esperado, titulado “Estudio de situación de cada centro educativo”, enmarcado en la “primera fase” del “Fortalecimiento de los centros educativos del CES”, correspondiente al “estado de situación de los centros educativos de ciclo básico”.

Obsérvese que, ya desde el título, el documento elaborado por la actual integración del CES se muestra claramente emparentado con la definición presupuestal del CODICEN de Seoane y Castro de llevar adelante un “proyecto de innovación” (que inicialmente se llamó PROFIME y que luego, tibiamente redefinido, adoptó el nombre de su “equipo técnico”: Promejora), y al “objetivo estratégico” de la anterior integración del CES (con Ubilla y Tomeo) de “elaborar propuestas educativas pertinentes, contextualizadas y flexibles”.

El referido documento del CES fechado en mayo incluía un “cronograma de actividades con actores responsables” que comenzaba en junio con reuniones de inspectores y “asesores”, y proseguía en junio y julio con la “presentación del proyecto” a los equipos de inspectores, equipos de directores y consejos de participación.

El cronograma se ha venido cumpliendo de manera estricta. Quizá el más importante paso dado a la fecha es el que tiene que ver con una serie de instrucciones dadas a los inspectores de institutos y liceos y de asignaturas para que, de agosto a octubre, y en equipos “de por lo menos cuatro”, visiten algunos liceos con el objetivo de relevar especialmente tres “dimensiones”: 1) “la visión de diversos colectivos” (lo cual incluye “las visitas al aula en diferentes asignaturas por una dupla de inspectores”); 2) “las instalaciones, su uso y su estado”; 3) “documentación impresa y digitalizada”. En eso han consistido los “desembarcos” de inspectores que han recibido (o están por recibir) los liceos 18, 22, 23, 40, 43, 44, 47 y 59.

El plan del CES preveía también para el período agosto-octubre la evaluación externa del proyecto de “fortalecimiento” por parte del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, engendro creado por la Ley General de Educación 18.437, cuya sola existencia viola la autonomía técnica de los consejos desconcentrados. Llama la atención que dicho organismo, que funciona desde hace varios meses, y que es presidido por la tristemente ex consejera Alex Mazzei, haya elegido el mes de octubre para realizar su “lanzamiento”. El evento, celebrado en el LATU, sede desde donde se ejecutan ciertas políticas para la educación pública, contó con la presencia de integrantes del Comité Ejecutivo de la FENAPES… ¿Qué hacían ahí los compañeros? ¿Cualquier invitación es de recibo?

 

Ellos legitiman la transformación de la enseñanza secundaria en política social…

 

Dos meses después de que la reforma del CES ya estaba en marcha (fines de julio), estuvo listo el documento que el CES prometía desde abril, en el que fundamenta y detalla su proyecto. En realidad, el grueso de los afiliados a la FENAPES accedimos a él en la segunda quincena de agosto.

¿Qué encontramos en el proyecto del CES? Un manojo de políticas que los profesores escuchamos desde hace larga data: profesor cargo, concentración horaria de los docentes en un mismo local, proyecto de centro, conocimientos instrumentales, modificación de la currícula, tutorías, extensión del horario de clases, nuevas formas de evaluación de las prácticas docentes en el aula, vinculación con las familias de los estudiantes…

¿Cuál es el eje vertebrador de estas políticas? ¿Cuál es su propósito? Entendemos que no es el mero interés por mejorar los indicadores (interés que existe y tiene mucho peso en los ámbitos en los que se definen las políticas educativas), como ocurriría bajo el signo más extremo del llamado “neoliberalismo”.

Pensamos que el propósito capital del proyecto presentado por el CES es terminar de transformar a los liceos en centros de detección, contención y/o derivación de problemas no educativos, desde una impronta más próxima a la “socialdemocracia”.

De hecho, la estructuración de las políticas sociales de los últimos años, elaborada desde el MIDES, comprende la educación como uno de sus componentes: en primera instancia como parte del asistencialista Plan de Atención Nacional de la Emergencia Social y ahora como parte del proteccionista Plan de Equidad:

 

“Ahora nos abocamos a la transformación del sistema de protección social: (…) la puesta en marcha del nuevo sistema nacional integrado de salud, la reforma educativa, el plan de igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres, las políticas activas de empleo, el plan quinquenal de vivienda, el nuevo sistema tributario vigente, entre otros aspectos que manifiestan el carácter transformador y el sentido progresista del Gobierno Nacional. (…)

Como parte integrante del Plan de Equidad, se renovará la Red de Asistencia e Integración Social, modificando el régimen de asignaciones familiares; asegurando la protección social a los adultos mayores en situación de extrema pobreza y apuntando a mediano plazo a reformar el sistema de las pensiones a la vejez; se ampliará la cobertura de educación inicial y mejorará la calidad de la educación pública en todos sus niveles.”

 

Esto significa que, para la fuerza política de gobierno, la reforma de la educación ha de ser, junto a la reforma tributaria, la reforma de salud, las políticas de empleo y las políticas de vivienda, una forma de prevenir riesgos sociales (tenemos los ejemplos recientes de lo ocurrido en Marconi y Cerro Norte) que puedan afectar la sustentabilidad económico-financiera del Estado (Estado que utiliza un altísimo porcentaje del PBI para el pago de la deuda externa).

Si lo que el CES buscase fuera la formación integral de los hijos de los trabajadores, haría los mayores esfuerzos para que el CODICEN asuma la medida más urgente que debe tomarse hoy: construir decenas de liceos, que permitan que ningún grupo tenga más de veinte alumnos. Esa es una condición necesaria e insustituible si lo que se busca es mejorar sustancialmente la educación de los jóvenes de nuestra sociedad.

Lejos de ello, el CES y el CODICEN poco y nada han hecho por la “mejora de las instituciones educativas”. La muestra más clara de ello es el Liceo 70: siete meses después de habernos corrido a los tiros después de un desalojo pacífico del “local”, no se ha terminado la construcción de dos baños (baños que, sin duda alguna, serán los más caros de la historia del Uruguay, superando largamente ya los treinta mil dólares).

En su lugar, las autoridades insisten con la redefinición de políticas que ya han fracasado en la región: flexibilizar la currícula de acuerdo al proyecto de cada liceo, redefinir los profesores orientadores pedagógicos hacia un perfil de articulación de cada liceo con las familias de los estudiantes y las instituciones locales, instrumentar tutorías (especialmente en asignaturas “instrumentales”) y extender el horario de clases.

Lo que se esconde detrás del documento de los consejeros son razonamientos como los siguientes: las instituciones de “contexto muy desfavorable o desfavorable (…) son las que presentan los mayores niveles de repetición y de abandono intermitente”, “los problemas asociados al desempeño educativo de los adolescentes ponen en riesgo las capacidades de integración e inclusión social de las nuevas generaciones”, “el bajo nivel educativo de los jefes y jefas de hogares hace más difícil la reinserción laboral”, etc.

Proyectos de centro, flexibilización curricular, tutorías y extensión del tiempo de clase son simples intentos (muy probablemente condenados al fracaso) de contener dentro de los liceos a los miles de jóvenes que provienen de sectores que históricamente no han completado el ciclo básico y que ahora son irresponsablemente incluidos (no integrados) bajo consignas como “aumentar la cobertura en educación”, “revincular a la enseñanza formal”, “mejorar la matriculación y asistencia”, “universalizar la educación”, “desarrollar acciones puente entre niveles”, etc.

Señora y señores consejeros del CES: la inclusión (y las medidas que se ensayan para que los liceos respondan a tal inclusión) no es compatible con la formación integral de los jóvenes para el desarrollo de un pensamiento crítico y reflexivo que les permita transformar su realidad. Especialmente si no se hace más que incluir a miles de jóvenes con miles de problemas a liceos que funcionan en edificios que se caen a pedazos, con insuficiente personal docente, con aulas masificadas, con profesores mal pagos y sobre-empleados, y –en el mejor de los casos- con adscriptos y/o psicólogos que pueden escuchar un rato a víctimas de un sistema perverso.

 

Ellos desconocen nuestros derechos laborales…

 

Cuatro meses y medio después de que la reforma del CES ya estaba en marcha (mediados de octubre), como resultado del unánime rechazo de las filiales de la FENAPES al borrador del mes de julio, el CES dio a conocer un nuevo documento, en el que introdujo ligeras variantes. Se abandonó la idea de elegir horas por tres años, los nuevos profesores orientadores pedagógicos no deben cumplir tareas de “retén”, y cualquier docente efectivo –sin importar su grado- puede acceder a un cargo de profesor orientador pedagógico.

Las medidas que legitiman la transformación de la enseñanza secundaria en política social no han sido siquiera revisadas: profesor cargo, concentración horaria de los docentes en un mismo local, proyecto de centro, conocimientos instrumentales, modificación de la currícula, tutorías, extensión del horario de clases, nuevas formas de evaluación de las prácticas docentes en el aula, vinculación con las familias de los estudiantes…

Pero a ello se suma que las medidas planteadas vulneran derechos que los trabajadores docentes hemos conquistado, y que se encuentran respaldados por el Estatuto del Funcionario Docente.

El Profesor Coordinador Pedagógico (nuevo nombre que se propone para el viejo Profesor Orientador Pedagógico) no puede adoptar la figura de “cargo”, no puede ser elegido en cada liceo mediante la mezcla de escalafones de distintas asignaturas y no puede “evaluar” el desempeño de los docentes en las tutorías si no se requiere como mínimo el grado cuatro.

El Profesor con Tutorías a cargo no puede instrumentarse mediante la oferta (o la obligación) de tomar 26 horas de docencia directa en primera vuelta (20 curriculares y 6 de tutoría), ni mediante la prohibición de tomar las tutorías en segunda vuelta a un docente que en primera vuelta no tomó horas en el centro. Además, las horas de tutoría no pueden tener “carácter interino” si el titular de las mismas es efectivo.

Por otra parte, dado que el prevé instalar el Profesor Coordinador Pedagógico y el Profesor con Tutorías a cargo “en aquellos liceos de repetición (que) superan el promedio global a nivel nacional (33,12% en el 2011)”, se estaría atando el acceso de cientos de compañeros a su fuente laboral a criterios de productividad: habría más horas para los profesores de ciertas asignaturas en ciertos liceos, atendiendo al bajo rendimiento de los alumnos, según criterios netamente tecnicistas y mercantilizantes contra los que la FENAPES se ha pronunciado sistemáticamente en sus Congresos.

 

Ellos ya se han definido…

 

Lo primero que se observa al examinar el documento es la pretensión del CES de inmunizarse de toda posible crítica, invocando el carácter de “borrador” de sus propuestas. Parece poco serio, casi infantil. ¿Es que acaso no existe una política definida para la enseñanza secundaria de parte de los integrantes del CES? ¿Cómo alguien puede decir “estoy de acuerdo con la instrumentación de estas políticas” pero a modo de “borrador”?

La indefinición ideológica, sea producto de la desconfianza hacia todo proyecto de emancipación, sea con fines especulativos para evitar la conflictividad, no es la base desde la cual pueda orientarse la educación pública hacia la formación crítica y reflexiva de los hijos de los trabajadores.

El CES debe hacerse cargo de las implicancias que tienen sus definiciones. Si están respondiendo a las macro definiciones del Poder Ejecutivo, que pongan la carita y lo digan. Y si no están de acuerdo y entienden que lo que la enseñanza secundaria necesita va por otro lado, que lo digan. Pero medias tintas no. Y lo decimos para los tres consejeros: Tinetto, Zaffaroni y Guasco.

Nuestro sindicato se ha pronunciado en contra del proyecto que impulsan consejeros y políticos desde hace más de un año (PROFIME, Promejora, Fortalecimiento de Centros Educativos del CES). La última Asamblea General de Delegados de la FENAPES, realizada el domingo 21 de octubre en Colonia, refrendó dicho rechazo.

Un CES cuya integración hoy es la que es porque Mujica obligó a renunciar a dos de los consejeros anteriores por no haber aplicado –entre otras políticas- el “proyecto de fortalecimiento”, no puede venir ahora a decir que a modo de borrador propone el proyecto de fortalecimiento.

Digámoslo claro: los integrantes del CES están ahí para instrumentar el proyecto de fortalecimiento. Y si están ahí, es porque están convencidos. Y si no están convencidos, que dispongan de su autonomía técnica para avanzar por otros caminos. Y si discrepan pero se encuentran sin respaldo político o en minoría, que lo digan públicamente. Y si no se animan a hablar, que se vayan…

 

Nosotros resistimos y proponemos…

 

En octubre de 2010 ADES-Montevideo rechazó el mensaje presupuestal de la ANEP por ser sus ejes la adopción de una lógica empresarial en desmedro de concepciones pedagógicas, la orientación preponderante de la educación al “mundo del trabajo”, la reducción de las exigencias académicas y la flexibilización de nuestras condiciones de trabajo. En marzo de 2011 analizamos críticamente los borradores de la Comisión Coordinadora del PROFIME. En diciembre de 2011 nos opusimos a la aplicación del Promejora. Y, por las mismas razones, rechazamos ahora los “lineamientos” del CES

El proyecto educativo sindical, con propuestas claras a corto, mediano y largo plazo, es hoy la única alternativa seria al modelo que pretende imponérsenos. Modelo que es el responsable del deterioro de la educación de los hijos de los trabajadores. Modelo que denunciamos por ser su eje principal la utilización de las instituciones educativas para asistir con políticas focalizadas a los miles de estudiantes que hoy atraviesan graves problemas no educativos. Proponemos la urgente aplicación de las siguientes medidas:

 

–          Construcción de la cantidad de liceos que sean necesarios para que ninguna clase tenga más de 20 alumnos.

–          Atención urgente de las deterioradas condiciones de infraestructura que presentan la mayoría de los locales educativos.

–          Provisión de gimnasios, salones multiuso y espacios recreativos a todos los liceos.

–          Creación de cargos de docencia directa e indirecta para atender las carencias actuales y las demandas de los liceos a construir.

–          Provisión de equipos interdisciplinarios completos a todos los liceos con al menos 20 horas de trabajo de cada uno de los profesionales que lo integren en cada centro.

–          Presupuestación de un portero por turno para todos los liceos.

–          Presupuestación de todos los funcionarios no docentes.

–          Aumento salarial que incluya la media canasta básica por veinte horas semanales de docencia al ingresar a la función.

–          Incorporación de las partidas especiales al salario básico.

–          Pago de prima por nocturnidad y trabajo en cárceles.

–          Mejora de las pésimas condiciones de jubilación docente.

 

¡Autonomía y cogobierno para toda la ANEP!

 

Agrupación Liceos Populares-Julio Andreoli

Noviembre de 2012

 

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Fuentes consultadas

 

–         Poder Ejecutivo: Gabinete Social y Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. “Plan de Equidad”. Diciembre de 2007.

 

–         CES. “Estudio de situación de cada centro educativo. Fortalecimiento de centros educativos 2012-2014. Primera fase: estudio de situación de los centros educativos de ciclo básico.” Mayo de 2012.

 

–         CES. “Algunos lineamientos de políticas educativas. Primer borrador.” Julio de 2012.

 

–         Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli. “La intrascendencia de la supuesta caída de los acuerdos multipartidarios”. Setiembre de 2012.

 

–         Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli. “Elección de horas: la pelea que se viene”. Octubre de 2012.

 

–         CES. “Propuestas para 2013.” Octubre de 2012.

 

–         Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli. “Argumentos jurídicos contra la figura de profesor coordinador pedagógico y profesor con tutorías a cargo”. Octubre de 2012.

 

–         Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli. “Cuadro comparativo entre el borrador del CES y documentos de la ENIA, la Multipartidaria, el CODICEN, el PROFIME y el Promejora”. Octubre de 2012.

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