Declaración de la comisión de mujeres sobre el 8M

Compañeras y compañeros de ADES Montevideo:

Dado el 8 de Marzo, fecha fundamental en la lucha del movimiento de mujeres, la convocatoria al Paro
Internacional de Mujeres y la movilización callejera; considerando que nuestro sindicato ha estado
históricamente del lado de los y las oprimidas y que las mujeres representamos el 70% del profesorado;
entendemos pertinente darle visibilidad y protagonismo a la lucha y a las reivindicaciones específicas de las
mujeres, haciendo notoria nuestra ausencia en las instituciones educativas.
El Paro Internacional de Mujeres busca visibilizar y denunciar la violencia, la desigualdad y la opresión que
vivimos las mujeres en este sistema capitalista y patriarcal. “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin
nosotras” fue una de las primeras consignas del paro. Su potencia radica en que sea un paro sólo de mujeres
para evidenciar los roles que nos asigna la sociedad, desde nuestras tareas como trabajadoras asalariadas,
hasta las tareas, tan invisibilizadas y poco reconocidas, como las vinculadas a los cuidados, la reproducción de
la vida y las tareas domésticas. Por ende, busca mostrar la doble opresión que sufrimos por ser parte de la
clase trabajadora y por ser mujeres.
En las instituciones educativas del ámbito público padecemos los salarios bajos, el recorte de fuentes de
trabajo, el multiempleo y las condiciones laborales penosas producto de la falta de presupuesto y las políticas
educativas nefastas, contra lo que luchamos en conjunto con nuestros compañeros desde el sindicato.
Además por ser mujeres somos objeto de violencia machista a través de comentarios y acciones que nos
violentan intentando deslegitimar nuestra tarea como trabajadoras y militantes en la defensa de nuestros
derechos y de la Educación Pública. ¿Cuántas trabajadoras de la educación y estudiantes sufrimos agresiones?
¿Cuántas trabajadoras de la educación vemos afectada nuestra carrera docente en general y específicamente
la actividad computada por ejercer el derecho a maternar y a los cuidados? ¿Cuántas trabajadoras de la
educación y estudiantes somos violentadas sistemáticamente debido al incumplimiento de la normativa
vigente que prevé espacios seguros e higiénicos para la lactancia?
Vivimos y padecemos un mundo que funciona desde una racionalidad masculina. A las respuestas a las
anteriores preguntas podríamos sumar los casos que año a año conocemos de estudiantes que deben
abandonar sus estudios para maternar; de profesoras que no pueden seguir formándose de igual manera que
los colegas varones por ser madres o tener que ocuparse de las tareas domésticas incluidos los cuidados. No
podemos dejar de mencionar los comentarios y chistes sexistas, homofóbicos y heteronormativos en Salas
Docentes, Coordinaciones, Reuniones Docentes y entrevistas con Inspección; los comentarios sobre la
necesidad de “cuidar” nuestra vestimenta para no “provocar” a potenciales violadores y abusadores; el
silencio impuesto y la obligada convivencia con los profesores abusadores.
La opresión patriarcal cosifica nuestro cuerpo, lo ve y trata como objeto de uso y consumo masculino. Se nos
sigue culpabilizando a la hora de denunciar, pues nuestra palabra siempre es objeto de duda cuando se
levanta para denunciar acoso. Esto pasa en todos los ámbitos sociales y Secundaria no es ajeno a ello, ni para
sus trabajadoras ni para sus estudiantes. La materialización más atroz del peso del patriarcado puede
contabilizarse en las 39 mujeres asesinadas en 2018 y en las 2 mujeres asesinadas en lo que va de 2019. Ello
sin contar las 5 denuncias de abuso sexual registradas en las zonas balnearias este año y las decenas de
denuncias por abuso en el seno de los liceos.
La prácticas y discursos machistas en los centros educativos se refuerzan en contenidos curriculares que le
niegan el protagonismo a la mitad de la humanidad. Desde nuestra condición de mujeres trabajadoras de la
educación planteamos la necesidad de una educación no machista que desnaturalice los roles de género y la
cultura patriarcal. Se hace urgente reescribir la historia reconociendo y valorando el papel que hemos tenido y
tenemos las mujeres y disidencias; poniendo en evidencia la exclusión y deslegitimación a la que hemos sido
sometidas en lo relativo a producción y difusión del conocimiento. También por ello creemos pertinente hacer
visible y abordar el origen histórico de la opresión específica que se denuncia todos los 8 de Marzo: sobre la
mujer trabajadora.

Nuestra doble condición de mujeres y trabajadoras de la educación nos vulnera aún más frente a las
precariedades del trabajo docente: así como existe en la tarea docente trabajo no remunerado, nosotras en
tanto mujeres realizamos además trabajo reproductivo y doméstico no remunerado (maternar, cuidar,
cocinar, limpiar, hacer compras, pensar qué cocinar, etc., etc.). Según cifras oficiales las mujeres destinamos el
doble de tiempo en hacer las tareas domésticas y de cuidados que los varones debido a los roles de género, la
división sexual del trabajo y la naturalización de que esas tareas son nuestra responsabilidad.
Para nosotras, el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es un día de lucha, de denuncia,
movilización y comunión entre nosotras. Es un día para conectarnos y sabernos parte de la historia de lucha
de las mujeres trabajadoras por su emancipación a lo largo de siglos. Es un día de reflexión que nos conecta
con la experiencia de lucha de las mujeres que habitaron y habitan nuestras tierras: de las negras esclavizadas
traídas en nombre del progreso, de las mujeres de pueblos originarios asesinadas, violadas, saqueadas de sus
tierras, de las mujeres que resistieron y lucharon contra el despojo, las que no figuran en los manuales de
Historia, como Bertolina Sisa y Juana Azurduy, entre otras. Nos sentimos herederas de las luchas de las
mujeres uruguayas, de sus primeras organizaciones y sindicatos, de todas las mujeres que resistieron a la
dictadura, las que politizaron la domesticidad entre las ollas populares de las fábricas ocupadas durante la
Huelga General. Llevamos en nuestros cuerpos la herencia de todas las madres y familiares que siguen
buscando a detenidos/as-desaparecidos/as, como la ejemplar compañera Luisa Cuesta.
¿Por qué siendo el 70% del profesorado nos tenemos que adaptar a un sistema que niega nuestra
especificidad como mujeres?
Estamos hartas, no nos vamos a adaptar más a un mundo que nos violenta y no nos deja ser, no tendrán más
la comodidad de nuestro silencio.
Es por estas opresiones y violencias que sufrimos, que nos parece necesario que el 8 de Marzo se realice un
paro únicamente de mujeres, ya que consideramos que de esa manera podremos visibilizar nuestra tarea
diaria en todas las áreas, ya que sin las mujeres docentes no hay educación.
Mientras siga existiendo este sistema patriarcal, colonialista y capitalista, el 8 de Marzo no es un día de
celebración. Celebramos sí la potencia desbordante de sabernos juntas y en lucha, de llenar las calles y las
plazas con miles de mujeres, de hacer temblar la tierra y parar el mundo.

¡Somos las nietas de todas las brujas, negras, originarias y trabajadoras que no pudieron quemar!

Comisión de Mujeres de ADES Montevideo

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