Liceos Populares: Fuera de foco

fuera de foco

 

 

 

 

 

 

Esta es una época en donde, para el cuerpo docente, la lucha se presenta en varios frentes. Rendición de cuentas, PROFIME, resultados académicos, carencias edilicias, seguridad en los liceos. Esta multiplicidad de frentes puede hacernos desviar la atención del centro del problema, de aquello que reúne a todos los ámbitos de lucha: Presupuesto.

Es a través de los presupuestos que se introducen las reformas educativas, como siempre, inconsultas, pero es también un problema de presupuesto, de insuficiencia del mismo, lo que produce una serie de carencias que afectan el buen funcionamiento de la educación secundaria.

La canción que sigue es muy repetida, pero parece que es sólo un hit entre los docentes, quienes somos los que sufrimos esta falta de recursos. Grupos que no superen los veinticinco alumnos, infraestructura adecuada a la matrícula y al tipo de alumnos que tenemos, construcción de nuevos liceos (no se construyó ningún liceo nuevo en Montevideo durante el gobierno anterior y en lo que va de este), condiciones mínimas de trabajo: baños, salones con bancos suficientes, con vidrios en las ventanas (deberíamos exigir algún tipo de calefacción o ventilación, pero al menos comenzar por los vidrios), pizarrones, gimnasios, materiales didácticos, etc. Súmesele a esto la falta de personal docente y no docente que estén contratados de manera efectiva: adscriptos, equipos multidisciplinarios, porteros. Desde esta agrupación estamos convencidos que solucionando estas carencias se resolverían muchos de los problemas de seguridad planteados en los últimos tiempos y evitaríamos la probabilidad de algún tipo de colapso grave que puede ocurrir en cualquier momento y que, en estos momentos, parece respirarse en el aire. Esto no se trata de una simple sensación pues recibimos semana a semana informes preocupantes desde los núcleos liceales.

Es cierto que los docentes no vivimos en una burbuja y estamos sometidos a los mismos problemas que el resto de la sociedad, incluso a la influencia de los medios de comunicación y a las campañas que se vienen llevando a cabo para disminuir la edad de imputabilidad. Pero a pesar de estar sumergidos en esta situación es necesario hacer un alto y reflexionar desde nuestro rol y desde nuestra vocación. Compañeros, no caigamos en la paranoia colectiva actual. El tema de la seguridad en los liceos no se resuelve con un 222 dentro del liceo, ni rodeando de policías al mismo, ni con detectores de metales en las puertas de las instituciones. Todos sabemos que muchas veces la presencia policial termina complicando las cosas por su incapacidad para tratar con menores de edad. En este sentido son de público conocimiento los episodios donde determinados agentes se han comportado de manera reprobable con los adolescentes, baste recordar lo ocurrido este año en el liceo 41. Insistimos, no debemos olvidar nuestra función docente dentro de la institución y tampoco debemos olvidar que la seguridad fuera del centro liceal corresponde a otros actores. Si los liceos tuvieran las condiciones mínimas que venimos reclamando desde hace años seguramente los episodios que hoy nos tienen tan preocupados no se darían o estarían atenuados. Si tuviéramos porteros efectivos, equipos multidisciplinarios completos, un número de adscriptos adecuado a la cantidad de alumnos, docentes con una carga horaria racional, estaríamos hablando de una verdadera y sustancial mejora en la educación pública.

Ante esta situación, se hace inevitable realizar una lucha coordinada, planificada, que reúna a la mayor cantidad de compañeros en defensa de la educación de los hijos de los trabajadores.

 

Agrupación Liceos Populares-Julio Andreoli

Julio de 2011

Compartir