Liceos Populares: Informe sobre Proyecto Educativo

 estudiantes liceales

     Este es tiempo de reformas educativas, del análisis crítico de las mismas y de elaboración de nuestro proyecto educativo. Es tiempo de una participación activa de los docentes porque la realidad así lo exige, porque nuevamente desde sectores ajenos a la educación, desde organismos de créditos internacionales, y con el aval y beneplácito de las autoridades, se intentan imponer modelos marcadamente economicistas que no tienen en cuenta la formación de un ser humano integral, capaz de cambiar su realidad social. Por el contrario, se busca reproducir engranajes funcionales a esa especie de entelequia denominada mercado. No podemos quedarnos quietos, debemos recordar para qué somos educadores, qué tipo ser humano queremos formar, con qué objetivo. No podemos rendirnos al desánimo, al cansancio, a las simpatías políticas.

Desde la Comisión de Proyecto Educativo de FENAPES se elaboró un borrador de proyecto que de seguro tenía la intención recién mencionada, es decir, no quedarse en la inacción ante una nueva reforma inconsulta. Pero, a pesar de las buenas intenciones, el borrador adolece de graves omisiones y errores (desde nuestro punto de vista), así como presenta una débil fundamentación de las propuestas. Pasemos a ejemplificar algunas deficiencias del documento.

En la introducción se dice lo siguiente: “… Uruguay está en un territorio pequeño y uniforme en general, unilingüe, sin diferencias étnicas, por lo que las propuestas educativas deben ser nacionales y únicas…” Rechazar un proyecto no implica plantear como bueno exactamente lo contrario. De la balcanización que propone el PROFIME dándole una autonomía casi absoluta al centro y sus directores, se pasa a un todo monolítico que desconoce las particularidades de cada zona, la existencia de afrodescendientes y otras etnias, así como el fenómeno del portuñol.

Mención aparte merecería la redacción del documento, la cual pasea por una infinidad de lugares comunes y por un catálogo de vulgarismos poco adecuado para un texto de este tipo. Aunque parezca un punto menor, esta lucha necesita de un enfrentamiento basado en argumentos firmes, no de otra manera se vencen las malas ideas y las peores intenciones.

Otro punto para la controversia es que este documento ha sido elaborado por una sola persona, cuando, necesariamente un proyecto educativo debe estar pensado desde distintos ángulos, integrando profesionales de la enseñanza (docentes) que pertenezcan a diferentes áreas del conocimiento.

La vaguedad de las propuestas es extrema, algunas quedan libradas a la imaginación del lector, otras, son simples frases sin ninguna fundamentación: “Agilizar y controlar los procedimientos”, “intervenir en las áreas problemáticas de la administración”, “Hacer valer el principio de autoridad sin confundirlo con autoritarismo”, “Eliminar las pruebas semestrales de 1° a 6°”.  Nada de lo anterior aparece explicado ni fundamentado. El colmo de esta falta absoluta de rigor pedagógico se encuentra en el anexo del documento, en la presentación de un proyecto de currícula que aparece como una simple planilla donde se agrupan materias obligatorias y opcionales al parecer con un criterio basado en el capricho subjetivo del redactor.

Una propuesta curricular exige una amplia discusión ideológica, pedagógica. Es altamente probable que tenga que modificarse la propuesta educativa de los liceos. Quizás sea el tiempo de profundas reformas en la currícula y en los contenidos. Pero esto debe hacerse en el marco de una amplia discusión, escuchando todos los aportes posibles que surjan desde los compañeros de todas las materias y de todo el país. Estamos hablando de puestos de trabajo y estamos hablando de la educación de los hijos de los trabajadores. El tema es demasiado serio como para ser tratado en secreto o por una elite de iluminados, demasiado importante como para reducirlo a titulares sin argumento teórico que sustenten una propuesta de los trabajadores de la enseñanza.

Desde este sindicato deben hacerse los máximos esfuerzos para que se genere un proyecto educativo elaborado democráticamente por los trabajadores de la enseñanza, que tenga en cuenta los principios defendidos históricamente de autonomía y cogobierno y que busque la formación de un ser humano integral, que actúe críticamente sobre la realidad con una intención emancipadora. A participar compañeros, a generar ideas, a luchar por llevarlas a la práctica, a no rendirse en esta lucha en defensa de la educación de los hijos de los trabajadores.

 

Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli

 16 de agosto de 2011

 

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