Comenzar este artículo se me vuelve sumamente difícil, no puedo evitar que algunas cuestiones suenen a rezongo del profe, aunque muy lejos de esto esté mi intención. Si pretendo, comenzar una discusión que nos debemos como gremio y que aunque se hable en voz baja, a gritos pide ser discutida de una vez por todas.
Es necesario para algunos compañeros recordar lo que ya debería ser uña y carne entre nosotros.
A lo largo de este año muchos de nosotros hemos sufrido los diferentes descuentos por paros. En muchos de nosotros han repercutido en la economía familiar. También es cierto que muchos de esos paros fueron absolutamente inútiles.
Y quizás para empezar a tomar algunos elementos más a la hora de la discusión, convendría revisar un poco nuestros métodos históricos.
¿Porqué un paro y no otra medida? La clase trabajadora según la definición de algunos teóricos, tiene una rica historia de al menos 200 años. Hemos oído quién más quién menos historias sobre cruentas huelgas, ocupaciones, autogestión, paros realmente efectivos, acción directa, boicots y diversos métodos utilizados por los trabajadores. Intentando evitar la cátedra y la desviación hacia la interrogante banal de si la metodología es correcta o no, ¿Consecuencias de estas luchas?… ley de ocho horas, descanso semanal pago, derecho a la libre agremiación, mejoras salariales, universalización de la educación, y varios más que escapan a mi frágil memoria. ¿Y entonces cual es la respuesta? ¿Necesitamos renovar el bagaje y adquirir algunos nuevos métodos de lucha? Absolutamente sí, ¿Implica esto tirar a la basura toda nuestra experiencia adquirida? Absolutamente no. Debemos recordar en que en nuestro país existieron a lo sumo 15 años de Consejos de Salarios y 185 años de enfrentamientos directos con una u otra metodología, debemos recordar que el paro y la ocupación fueron medidas “blandas” para la disputa de nuestros derechos y que hoy son las medidas más “duras”. No podemos correr siempre detrás de la liebre, perdiendo por el camino nuestra dignidad, no como profesores solamente, sino como seres humanos.
Pecando de perdernos en algunas viejas y eternas discusiones sobre algunos hechos históricos planteados, charlas que no solamente están presentes en nuestro sindicato, sino en nuestra vida diaria. ¿De qué forma están presentes preguntarán ustedes? ¿Cuáles son esas discusiones? En la respuesta a la primera pregunta voy a intentar delinear solo algunos elementos de las obligatorias “charlas de boliche”.
La fraternidad, la solidaridad, y el sentimiento de pertenencia ¿caducaron? Me niego a creer que hayamos perdido, que la mediatización de los medios, que la politización de los politiqueros, que el vecino, amigo, compañero o pariente valga menos que la maldita P.C., T.V., D.V.D., P.S. o cualquier otra estúpida sigla.
Nos enseñan a individualizar e individualizarnos para que no molestemos. En nuestra rica historia siempre que obtuvimos algo, fue gracias a nuestra habilidad para juntarnos en la lucha, para hacer respetar lo que el colectivo realmente comprendiera como propio. Esto no significa que estemos todos de acuerdo pero frente a determinadas situaciones debe primar la indignación por el otro, pero no el otro que me indiquen, sino todo aquel trabajador que sufre las penurias de mi clase. Solidaridad se llama este sentimiento, no solo en teoría, sino en la verdadera praxis diaria.
¿Existe la lucha de clases? En el presente no lograría descifrar cuáles son exactamente las clases presentes en nuestra sociedad, podríamos hablar de aquellos que tienen los medios de producción y quiénes venden su fuerza de trabajo, a mí me resulta un poco escueta esta explicación, existen personas que no tienen los medios, pero se comportan y desprecian al resto de peor forma que el patrón. Otra división podría estar marcada por oprimidos y opresores, lástima que muchos oprimidos vuelven a sus casas, su barrio o su sindicato y se disfrazan de opresores. De lo que si estoy seguro es de que quién sienta rabia e indignación por el sufrimiento propio y ajeno y esté dispuesto a luchar para cambiar la triste realidad provocada por el conformismo, es mi compañero.
No es novedad que algunos de estos términos están absolutamente perimidos, no cabe lugar a dudas que si algún energúmeno sale en T.V. nombrando alguna de estas cosas o la “la lucha por nuestros derechos” es algún dinosaurio de luchas antiquísimas.
Opa!!! Ahora que lo pienso, ¿Este no es el mismo argumento que muchos docentes utilizan criticando a sus estudiantes? ¿No nos enseñaron a escuchar para poder criticar? Si pienso que esto es así, solamente puedo llegar a una posible e inconclusa opinión, estamos equivocando el camino, en algún momento dejamos una brecha en el respeto por la lucha y conquistas de los compañeros “perimidos”. Esto no significa que ellos tengan la razón pero si implica que al menos debo escuchar e intentar comprender su posición, aunque sea para criticarla con argumentos. Con este pequeño divague quiero dejar una breve interrogante para ser pensada: quizás no fue a causa del tiempo que perdimos valores tan sabiamente adquiridos, sino que fue nuestra deliberada y elaborada incomprensión la que nos empujó a esta necedad.
Volviendo a tierra, quizás el problema esté en dilucidar cuáles paros no deberían haberse llevado a cabo. Veamos cómo se desarrolló este año. Nuestra agrupación comenzó a trabajar desde un congreso de la FENAPES que venía con un planteo realizado por la lista mayoritaria de discutir la huelga como medida a tomar este año. ADES realizó un paro de 72 horas en el mes de marzo a través de una moción presentada por la agrupación que integro (Liceos Populares-Julio Andreoli), un paro que daría mucho que hablar.
Esta resolución fue tomada en el entendido solidario de que los compañeros de los 10 liceos que por sus condiciones ruinosas, no habían podido comenzar sus clases de forma normal, necesitaban el apoyo efectivo del gremio, con una medida que repercutiera a nivel público poniendo arriba de la mesa lo verdaderamente importante, NO PODEMOS ESTUDIAR Y TRABAJAR COMO MENDIGOS. Muchos oficialistas en el gobierno y en nuestro sindicato, salieron al encuentro de esta medida, hacia recónditos lugares se intentó enviar a la opinión pública, aún así cabe preguntarse ¿existe alguien en Uruguay que hoy no reconozca el estado ruinoso de algunos de los liceos?…
Luego pudimos observar varias idas y venidas con paros que no fueron propuestos por esta agrupación, (aunque en algún caso puntual hayamos acompañado la medida), todos ellos por la próxima pasada rendición de cuentas. Recordemos la famosa huelga, recordemos la propuesta de la lista mayoritaria presentada en asamblea de realizar un paro de 24 horas en mayo, uno de 48 en junio, uno de 72 en julio y por fin en agosto su ansiada, (¿o no?), huelga. Si mi amiga/o no es chiste, luego de criticar y trabajar en contra de un paro de 72 horas por entero solidario con padres, estudiantes y aquellos compañeros menos privilegiados a comienzo, durante y fin de año, la lista 1 estaba proponiendo 144 horas de paro. Luego la huelga!!! La lógica no es mi fuerte pero mi instinto me dice que hay gato encerrado. ¿Usted no desconfiaría?
Hoy, esta misma lista pretende aprobar una modificación del estatuto de ADES Montevideo basándose en la representatividad. En los hechos concretos pretenden manejar el sindicato a su antojo, evitando que existan minorías que no se sientan representadas en sus definiciones pero lo que es aún peor, evitando cualquier tipo de posible injerencia de las bases, (sean pocos o muchos, baste recordar que hubieron asambleas de 100 o 200 personas pero también las hubo de 600 y en todos los casos se respetaron las definiciones emanadas del órgano máximo de nuestra filial), en la toma de decisiones que hagan de nuestro trabajo una actividad digna. Alegarán algunos el argumento del quórum, en los hechos 7 personas tomarán absolutamente todas las definiciones denostando cualquier argumento o intención que no sea la suya. En la democracia burguesa (muy representativa por cierto, las mayorías hacen lo que les place y las minorías se joden), esto tiene un nombre: DICTADURA.
¿Existe alguien que realmente crea que frente al surgimiento de cualquier tema hay iluminados que deben decidir por él? Pongamos un ejemplo, el más torpe posible, supongamos por un momento que el consejo decide por sí y ante sí rediscutir la actual malla curricular. Supongamos que decide quitar alguna de las asignaturas y supongamos que la mayoría circunstancial del sindicato está de acuerdo, ¿en qué ámbito podrán los compañeros de esa asignatura discutir y definir este tema? ¿Quién asegura que la mayoría circunstancial del sindicato hará un llamado a asamblea frente a este u otro tema absolutamente vital en nuestro quehacer educativo? ¿Quién asegura que no habrá algún alcahuete con ínfulas de poder, que tome las decisiones por nosotros sin pensar en nuestro bienestar? Eso sí, habrá 144 horas de paro preparando nuestra (¿?) huelga.
Los paros realizados desde la asamblea de abril que puso fin a la pelea por dignificar los centros educativos donde trabajamos, fueron absolutamente inocuos. La rendición de cuentas estuvo perdida desde el momento donde decidimos no pelear antes de que la misma entrara en el parlamento, es bastante obvio que cualquier lucha se gana si se da antes de que ocurran las cosas. ¿Para qué pelear en el ámbito parlamentario? Una vez enviados los mensajes presupuestales (el del poder ejecutivo y el de CODICEN), en rendición de cuentas, no hay agregados posibles, ¿vamos a pelear con el resto de los subsistemas por una migaja más? Una vez más se demuestra que solamente negociando no obtendremos los recursos necesarios para la educación, los salarios y las condiciones de trabajo continuarán sumergidas sin una organización previa de la lucha, combinada con la negociación.
Nuestra federación, en Asamblea General de Delegados, tomó la definición de comenzar a denunciar y exponer a la opinión pública los hechos de violencia de los que somos objeto casi a diario. La medida votada fue la de parar cuando los hechos lo ameritaran y aunque haya expertos intérpretes de mociones, esta siempre fue la intención. Hagamos memoria, paramos cuando una directora afiliada de Villa Rodríguez fue agredida por un desquiciado, intentemos hacer el ejercicio de no criticar esta resolución, ya que la denuncia fue por demás correcta. El problema es cuando la mayoría comienza a arrogarse el derecho de decidir cuales hechos de violencia ameritan la utilización de esta resolución y cuales son “hechitos de violencia”. Según la lista mayoritaria si un arma apunta y es gatillada a compañeros dentro de un liceo, no hay que tomar medidas porque no hubo agresión física. Imagínense estar sentados en una sala de profesores y que venga alguien que no se encuentra en pleno uso de sus facultades psicológicas, (verificado en las incontables denuncias realizadas por los compañeros del núcleo) y les apunte con un arma gatillándola, ¿qué harían? ¿Se sentirían violentados o sólo sería un hecho poco común? Probablemente yo todavía estaría buscando al energúmeno que entregó el arma para este pequeño chiste.
Vamos al siguiente caso, ¿qué harían ustedes si alguno de nuestros estudiantes fuera golpeado en el piso por un adulto? Espero que la mayoría de ustedes haya respondido lo obvio. Pero si además de esto y haciendo lo posible por razonar con el agresor, también soy golpeado, luego sigo los caminos preestablecidos por las autoridades y realizo todas las denuncias pertinentes, pero aún así no soy escuchado, ¿Cuál es el camino lógico? Sin dudar respondería que el sindicato debe hacerse cargo de la situación, las medidas deben ser adoptadas en todos sus términos, ¿Importa si la agresión fue 10 días antes?
Podríamos continuar, ¿es normal que un ex estudiante espere al profesor en la parada de ómnibus para golpearlo porque pidió que se retirara de la ventana del salón?
No podemos naturalizar estos hechos, no dejemos arrebatarnos la lógica, quizás habría que intentar aplicar una nueva medida que no fuera de paro ¿Cuál? Mi poca inventiva no ha logrado al momento descifrarlo, ojalá algún compañero proponga alguna medida nueva efectiva e impactante que supere nuestras expectativas del paro. Mientras tanto, ¿dejamos que las cosas ocurran sin ton ni son? Personalmente no puedo, es inaudito para mi cerebro que alguien de nosotros pueda.
Así desembocamos en este último paro de ADES Montevideo, en asamblea frente a todas estas denuncias informadas por los núcleos y con el agregado de la presencia del ministro Bonomi en el liceo Nº 24, algunos compañeros consideramos que debíamos hacer algo con la violencia sufrida en estos casos, sumado a la represión que dicho señor mandó a realizar en el Liceo Nº 70 contra padres, estudiantes, docentes, vecinos y trabajadores en general, en el marco del levantamiento pacífico de la ocupación y posterior intento de propaganda a los conductores de vehículos que transitaban por los accesos. Saquemos todos los supuestos y las versiones dichas y desdichas de lo ocurrido, ¿es correcto que nos golpeen por querer que nuestros hijos estudien en un lugar digno? ¿Es correcto golpearnos por no querer trabajar sumisamente debajo de un árbol?
Entiendo el cansancio de muchos compañeros, es una época difícil, nos han golpeado desde todo el espectro político, nos han golpeado desde todos los medios de comunicación, nos golpean desde la opinión pública, dejamos mucho tiempo en la pelea por nuestros derechos. ¿Bajamos los brazos y nos entregamos? ¿Miro para otro lado y me auto convenzo de que no estamos tan mal? ¿Me refugio en algún rincón luego de torturarme mientras trabajo? ¿Dejo que mi vocación se convierta en una salida económica insípida he indolora? No puedo compas, y espero que ustedes tampoco. Aunque la corriente pretenda llevarme por el camino de la auto complacencia y la soledad del individualismo, prefiero elegir confiar en ustedes.
Pablo Siqueira
Noviembre de 2012



