L. P.: Por un sindicato independiente, participativo y democrático

Somos un grupo de compañeros jóvenes, con participación activa en la vida sindical desde hace algunos años, que en 2010 nos conformamos como nueva agrupación militante. Eso nos motiva a compartir con el conjunto de los compañeros nuestra visión sobre el estado actual de las políticas educativas, las condiciones en que trabajamos, nuestro sindicato, los objetivos inmediatos y los principios metodológicos que deberían articular nuestro accionar sindical.

Nuestra demora para esta presentación escrita (nos presentamos verbalmente ante los compañeros asistentes a la Asamblea General del día 9 de octubre) hizo que las primeras referencias a nuestra agrupación fueran hechas por algunos compañeros que nos aludieran en artículos publicados en los boletines sindicales de noviembre y diciembre. Agradecemos las bienvenidas y los saludos recibidos.

Aprovechamos la oportunidad para realizar una puntualización: nos hemos conformado como espacio de discusión político-sindical de militantes que venimos trabajando desde hace tiempo a nivel de núcleos, zonales, comisiones, asambleas y congresos. No somos una lista. Las listas se arman pensando exclusivamente en las elecciones y no necesariamente se proyectan más allá de ellas. Concebimos las elecciones para acceder a cargos en la Comisiones Directiva y Fiscal como una instancia democrática indispensable para revitalizar ámbitos que, si bien son muy importantes en la vida de nuestro sindicato, no lo son más que las bases, desde las cuales deberían obtenerse los insumos políticos que permitan trazar el rumbo a seguir. Perder un minuto de militancia en las bases no lo paga ningún cargo en la directiva.

 

 

 

Nuestra deteriorada educación secundaria

 

El acuerdo salarial firmado entre la ANEP y la CSEU el 30 de diciembre pasado congela la recuperación salarial conquistada en el quinquenio anterior. Esto muestra la voluntad política del gobierno de turno de que, al menos hasta 2016, el salario por la unidad horaria al ingreso a la función siga en el entorno de la cuarta parte de la canasta familiar básica.

En el quinquenio anterior no se inició la construcción de ningún nuevo edificio liceal en todo Montevideo. A ello se suma que se perdieron miles de horas de trabajo, pues cada liceo en el que se pasó de tres a dos turnos diurnos supuso la pérdida de 600 a 700 horas. Además de generar la desocupación de decenas de compañeros, ello no ha permitido solucionar el problema de los grupos superpoblados, atentando contra la calidad de la educación pública.

Seguimos con decenas de centros liceales con carencias de todo tipo: edificios y salones inadecuados, baños deteriorados e insuficientes, falta de espacios y recursos didácticos, falta de personal docente y no docente. A ello sumemos: direcciones e inspecciones autoritarias, llamados a ocupar cargos en los que las bases para la evaluación de los méritos se conocen meses después, concursos en los que no se jerarquiza la formación docente, listas de interinos en las que siempre existen errores y horrores en la calificación de los méritos, recursos administrativos que no son atendidos o “se pierden”, elecciones de horas caóticas, cesantías de la efectividad carentes de fundamento jurídico…

En materia de política educativa, los proyectos de Ley de Presupuesto Nacional enviados al Parlamento tanto por el Poder Ejecutivo como por la ANEP, profundizan la reforma neoliberal a la que nuestra Educación Pública viene siendo sometida desde los ’90. En la enseñanza secundaria, ambos proyectos:

 

a)               Se ajustan plenamente a las políticas impulsadas por los orga­nismos internacionales de crédito.

b)              Promueven una descentralización an­tidemocrática de la educación pública, pues proponen el abandono de responsabilidades
en organismos estatales y municipales no educativos, así como una falsa participación de la comunidad en las instituciones educativas, muy distante de la autonomía y el cogobierno que exige el movimiento popular.

c)               Adhieren a una lógica de gestión em­presarial, sujetando el trabajo de los docentes y el rendimiento de los estudiantes a criterios de productividad.

d)              Priorizan la orientación de la educación hacia el «mundo del trabajo», ingresando el criterio de la «instrumentalidad» de ciertos conocimientos.

e)               Direccionan la educación hacia la con­tención social de los llamados «sectores marginales», dotando de responsabilidad a la educación sobre cuestiones no educativas y exonerando de responsabilidades a las instituciones correspondientes.

 

Además, ambos proyectos legitiman y ponderan la Ley General de Educación Nº 18.437, que cuenta con el rechazo gene­ralizado de los gremios y sindicatos de la enseñanza.

 

 

 

El sindicato: principal herramienta de lucha de la clase trabajadora

 

Las causas del deterioro de la educación secundaria son múltiples y trascienden las políticas emprendidas por tal o cual gobierno de turno. Lo cierto es que, como trabajadores, necesitamos de un conjunto de prácticas que nos permitan transformar esta realidad a favor de una educación pública de calidad y de nuestras necesidades como trabajadores:

 

  • Participación directa de los docentes en la construcción de la política educativa, aportando su formación y experiencia.
  • Conseguir la ampliación del plan de construcción edilicia proyectado para el quinquenio, sobre la base de 50 nuevos liceos en el país, dotados de las comodidades y los recursos necesarios para su buen funcionamiento.
  • Dotar a todos los centros del material humano indispensable para el buen funcionamiento de los mismos.
  • Obtener mayores aumentos en las próximas instancias de negociación, que nos permitan equiparar el salario de la unidad docente a la media canasta familiar, incorporando las partidas especiales al salario y mejorando las condiciones de jubilación.
  • Hacer posible la presupuestación de todos los compañeros contratados, pasantes y becarios.
  • Incrementar nuestra participación en la definición de las bases para acceder a los cargos, en el carácter que sea, impidiendo que se sigan perdiendo horas de trabajo y jerarquizando la formación docente como mérito.

 

Y la satisfacción de dichas necesidades ha de articularse desde la lucha sindical. Es de gran importancia, pues, revalorizar el papel de nuestra organización sindical, principal herramienta para el logro de nuestros objetivos.

 

Independencia de clase y solidaridad entre compañeros trabajadores

 

La experiencia reciente nos ha mostrado cómo la mayoría de la dirección de nuestro sindicato, faltando a la independencia de clase y la moral solidaria características de los de abajo, se ha arrogado la potestad de tomar decisiones cruciales contrariando las resoluciones de las bases. Dos ejemplos:

1) En setiembre de 2009, la agrupación mayoritaria en la Comisión Directiva de ADES Montevideo suspendió el plan de paros zonales aprobado por la Asamblea General como parte del conflicto que por entonces manteníamos con el CES por las características de la elección de horas (las autoridades pretendían que la permanencia en los cargos que se tomaran se extendiese por tiempo indeterminado, hasta que existiese voluntad política de convocar a una nueva elección).

2) El 30 de agosto de 2010, el Comité Ejecutivo de la FENAPES firmó con la ANEP, en presencia de la OPP y los Ministerios de Economía y de Trabajo, un acta de preacuerdo que infringía lo expresamente aprobado por la Federación cuatro días antes. La AGD consideraba insuficiente la fórmula presentada por el gobierno, tanto en lo cuantitativo (lejanía respecto de nuestro reclamo de media canasta salarial al ingreso a la función) como en lo cualitativo (porque introducía conceptos inaplicables a la función educativa, tales como salario variable, evaluación por resultados, etc.).

Con estos procedimientos, la dirigencia mayoritaria de nuestro sindicato muestra ser, en los asuntos de mayor importancia, una incondicional defensora de los planteos de las actuales autoridades del CES. Entendemos que no se pueden colocar las simpatías que algunos compañeros tienen hacia el gobierno por encima de la independencia de clase de los trabajadores. La primacía de las banderas partidarias debilita nuestra más importante herramienta de lucha.

Los integrantes de nuestra agrupación entendemos que la militancia sindical ha de hacer suyos los principios de la independencia de clase y la solidaridad, pero no como meras definiciones, sino como metodologías concretas que se apliquen en todos los espacios. Deseamos reposicionar al sindicalismo como expresión histórica de compromiso innegociable con la causa de los oprimidos, aportando a la adopción de métodos clasistas y combativos.

 

Revitalización de las bases

 

Afortunadamente, la composición del sindicato comprende a muchos compañeros dispuestos a trabajar dentro de los marcos de la democracia sindical. Entendemos que la militancia a nivel de los núcleos liceales es esencial para la reconstrucción y el fortalecimiento de la organización sindical. Es desde esta tarea que podremos estructurar coordinaciones zonales y generar mayor participación y protagonismo de los trabajadores docentes. Es en ese generalmente inadvertido trabajo cotidiano donde se juega buena parte del ingreso de nuevos compañeros a la militancia sindical, y no en lamentos porcentuales acerca de los pocos que somos, los que, al ir acompañados de propuestas desmovilizadoras, profundizan el mal que cuestionan.

 

 

Nuestro nombre

 

Hemos dado a nuestra agrupación el nombre “Liceos Populares – Julio Andreoli”. En ellos simbolizamos nuestro compromiso con la militancia clasista y combativa, por una educación pública autónoma y cogobernada.

Los Liceos Populares fueron veinticinco ex­periencias de gestión democrática y participativa que funcionaron en Montevideo entre la primera quincena de setiembre y fines de octubre de 1970. Respondieron a la iniciativa de los padres, estudiantes y docentes que resistieron la clausura de los cursos por parte de la Comisión Interventora de la Enseñanza. Materializaron, durante su breve pero combativa existencia, un ejemplo de Autonomía y Cogobierno de la enseñanza.

El querido compañero Julio Andreoli, profesor de historia, docente de muchos años en el Instituto de Profesores Artigas y en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, constituye para nosotros un ejemplo de compromiso militante, independiente y democrático, con los destinos de la Educación Pública y del movimiento popular en su conjunto.

 

Nuestra invitación

 

Fortalezcamos los espacios sindicales, organizándonos desde abajo: vigorizando los núcleos liceales, contribuyendo a la tarea de afiliar compañeros al sindicato, apostando a las coordinaciones zonales, arrimando compañeros a las movilizaciones, participando en las comisiones sindicales, contribuyendo a la discusión de las cuestiones de interés y asegurando el respeto a las resoluciones de la Asamblea General. De ello depende el éxito de las luchas que deberemos dar contra la aplicación de una ley de educación y una ley presupuestal que profundizan el ataque a la educación pública.

 

El cambio de rumbo de nuestro sindicato demanda nuestro compromiso

 

AGRUPACIÓN LICEOS POPULARES – JULIO ANDREOLI

27 de febrero de 2011

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